Leyendas de otoño (Jim Harrison)

Opinión de Leyendas de otoño, de Jim Harrison

La narrativa norteamericana -la búsqueda de la “gran novela americana”- ha gozado durante el último siglo y medio de gran fecundidad y ha alumbrado a verdaderos gigantes de la literatura, como Faulkner, Hemingway, Scott Fitzgerald, London o mi apreciado McCarthy. Esta literatura siempre ha buscado la crítica hacia el modo de vida americano y el relato de las bajas pasiones humanas. Sin embargo, yo siempre busco en estos autores estadounidenses narraciones sobre la “conquista” del Oeste, historias sobre tramperos antes de la llegada de los colonos, buscadores de oro, asentamientos remotos y conflictos con los indios. Sí, aventuras, pero aventuras con un fondo de humanidad y un relato de naturaleza salvaje. Como naturalista y amante de los paisajes del norte, leo constantemente obras como El trampero, Bajo cielos inmensos, La quimera del oro, Todos los hermosos caballos o Meridiano de sangre.

Pensaba que con Leyendas de otoño, además en edición de Errata Naturae, iba a encontrar este estilo narrativo, de hogueras en claros de pinos, caballos, montañas y pólvora, pero no fue así. La obra no es una novela en sí misma sino que, como sugiere su nombre, son tres novelas cortas: Venganza, una moderna relación tempestuosa entre un hombre y la mujer de su amigo narco; El hombre que olvidó su nombre, un relato urbano sobre un tipo que se encuentra a sí mismo ya en su madurez; y Leyendas de otoño, una historia ambientada en Montana y donde tal vez sí podemos encontrar esa narrativa norteamericana que muchos buscamos.

Tengo que decir que el ritmo de las narraciones, su estilo y la complejidad y fuerza de la mayoría de los personajes es magistral, y que como escritor sólo podría desear llegar a escribir algún día tan bien como Jim Harrison. De hecho, aunque la trama no te resulte interesante, el mismo placer de la lectura, la precisión y adecuación de todas las palabras y frases, su paladeo, hace que te bebas el libro.

En este punto y para terminar el artículo -y por criticar algo- sólo quiero puntualizar que el protagonista de Leyendas de otoño, Tristan, reconocido como uno de los caracteres más potentes en la obra de Harrison, tiene una carga que no es infrecuente en la literatura: el personaje central al que le ocurren todas las desgracias posibles, de quien todos están pendientes y en torno al cual parece girar cansinamente el mundo, algo así como un Túrin Turambar (ya quisiera Tristan, desde luego) o más exactamente como el insoportable imbécil de Sean Courteney, protagonista de la saga escrita por Wilbur Smith.

Obviamente, todas estas percepciones no son más que una reflexión personal que hace un lector veterano que, como todos, tiene sus querencias y sus rechazos. Si alguien llegase aquí buscando recomendación sobre Leyendas de otoño, ¿lo recomiendo? Desde luego que sí.

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El secreto de la porcelana (Emilio Calderón)

Crítica / Opinión de El secreto de la Porcelana, de Emilio Calderón

Breve y agradable novela de lectura rápida, bien escrita, que nos lleva a la China de los albores del siglo XVIII. El secreto de la porcelana cuenta la historia de un comerciante español que se ve obligado a adentrarse en las profundidades de China para intentar obtener el secreto de la fabricación de la porcelana, por entonces un arcano muy bien guardado por los emperadores.

Leyendo críticas y opiniones en internet he observado que de esta breve novela suele decirse que es insustancial. Es cierto que gustará a esos lectores que no gustan de largas y profundas descripciones; también es cierto que hay mucho crítico de teclado, azotito y displicente. Si bien comparto la idea de que la novela hubiera podido ser algo más larga, dado que la idea es muy buena y se le hubiera podido sacar más partido, y personalmente prefiero las descripciones más detalladas, se trata de un libro que lleva detrás un intenso esfuerzo de documentación -y conocimientos- que creo no se sabe apreciar. En él se habla tanto del proceso independentista en Filipinas como de la aberración de los pies de loto, de la fabricación de la porcelana y de la alquimia en Europa, así como de la cultura China de entonces a lo largo de toda la obra.

Esta breve historia nos habla de renuncia y de esfuerzos mal pagados. Por otro lado, El secreto de la porcelana está cargado de proverbios y sentencias orientales, no gratuitos sino bien introducidos en el texto, que ayudan a la propia ambientación asiática y que, entre otros muchos detalles, recalcan el esfuerzo del autor para trabajar la novela. Un libro honesto, muy recomendable: conozco multitud de “obras maestras” que no están a su mismo nivel literario, y ya no digamos best sellers.

Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí.

Culminación de Montoya (Luis Gasulla)

Crítica de Culminación de Montoya, de Luis Gasulla

Otra pequeña joya que me he agenciado, nueva, en una librería de viejo por un par de euros. Culminación de Montoya, Premio Eugenio Nadal de 1974, es uno de esos libros que profundizan en el antihéroe, un protagonista perseguido por la fatalidad y la desgracia que no puede soportar su propia existencia y decide emprender un viaje terminal -no iniciático- huyendo de sí mismo. Temas: esta novela es una especie de “tragedia griega” a la contemporánea, que nos habla de culpa, resentimiento y autoflagelación a través de la inmersión en el alcohol y las mujeres, pero también de sacrificio personal y redención.

Se trata de un libro con una narrativa muy cuidada, un vocabulario bien escogido y un estilo culto que convierten su lectura en un placer. Tal vez lo más fascinante sea el mismo del viaje que los personajes emprenden hacia la Patagonia, con la descripción de paisajes salvajes, pueblos inmersos en la desolación y la brutal realidad de los peones madereros, sumidos en la brutalidad, la explotación y una vida bizarra, que recuerda al drama de los caucheros. Más allá del tema “trágico” y lo bien escrito que está, la misma historia de los personajes en estos ambientes de abuso es lo que hace interesante al libro.

A pesar de que se trata de un libro espléndido, parece que Gasulla es uno de esos autores olvidados y con escaso recorrido, supongo que no por su deseo. Un escritor -con mayúsculas- capaz de convertir las palabras en arte. Sin duda se trata de una de esas obras que todo buen lector no debería dejar escapar.

Un cielo difícilmente azul (Alfonso Grosso)

Opiniones de “Un cielo difícilmente azul” / Drama rural / Novela

El drama rural es uno de mis géneros predilectos, hasta el punto de que yo mismo he publicado una novela en esta línea (La sierra distante, Letrame 2018). Siempre lo busco en las librerías. A mi juicio, lo más característico de los dramas rurales no es que la acción se desarrolle en el campo, en pueblos o regiones despobladas, sino que los autores optan por mostrar de una manera descarnada las miserias humanas, anhelos secretos, pasiones primarias, reacciones violentas o vehementes que, en nuestros tiempos y en nuestras vidas urbanas, nos pueden parecer difíciles de creer; todo ello en el escenario fascinante de la España de antes.

Un cielo difícilmente azul (1961), de Alfonso Grosso, es un perfecto exponente de este género tan apasionante como poco apreciado. Lo compré por tres euros en el kiosko de la Plaza de Santa Bárbara, junto al metro de Alonso Martínez, atraído inicialmente por su sencilla y bella portada, suave, y sus páginas amarillas impresas en 1972: ¡cincuenta años ya! ¿Cómo no iba a llevármelo por tres euros? Investigando más tarde, resulta que se trata de una de esas joyas casi inencontrables, de las que apenas existen críticas u opiniones.

La historia, ambientada en los años sesenta, nos lleva de la mano de unos camioneros a una zona remota del norte de Cáceres, donde las pasiones entre los aldeanos están a flor de piel. El libro, maravillosamente escrito, es delicioso: conocemos el interior de una casa-cuartel de la Guardia Civil de entonces, asistimos a chanzas en las tabernas, se nos describen diversos oficios y hacemos un breve pero bizarro viaje a las alquerías de Las Hurdes -cuando aún eran tales-, hasta llegar a la culminación del drama que guía la novela. El final, triste y duro, queda abierto: lo que termina ocurriendo a cada personaje queda en el aire, genialmente a juicio del lector.

Un cielo difícilmente azul no puede faltar en una biblioteca donde ya se encuentren La familia de Pascual Duarte, Los santos inocentes, Las ratas, El cacique, Intemperie o La aldea perdida.

Sin novedad en el frente (Erich Maria Remarque)

Opinión de Sin novedad en el frente / E.M. Remarque / Crítica

El hombre tiende a categorizarlo todo. Todas las causas, todas las creencias, ideas y opiniones han sido siempre empleadas para etiquetar a las personas y para distanciarlas más allá de lo natural. El antibelicismo ha sido una de esas ideas peregrinas -por lo utópico- que desde siempre han sido manipulados por la propaganda política. Sin bien en nuestros días, al menos en los países occidentales, vivimos en gran medida sin la influencia del estamento militar y vemos las guerras como algo distante en el tiempo y el espacio, no siempre ha sido así. Hasta ayer mismo, la guerra ha sido una circunstancia constante y dramática en todas las sociedades.

Sin novedad en el frente es un clásico que anula por completo la concepción romántica de la guerra a través de las vivencias de un soldado alemán durante la Primera Guerra Mundial. Se trata de una lectura triste y desgarradora, donde el combate no tiene nada de emocionante o heroico. No debemos olvidar que su dureza radica en que se trata de un testimonio. Sin recrearse en escenas truculentas, E.M. Remarque describe con frialdad las heridas y los cadáveres, la realidad terrorífica de las armas -gases, metralla, lanzallamas, artillería-, la destrucción psicológica de los jóvenes y la inutilidad del sacrificio de cientos de millones de vidas.

He releído recientemente este libro recordando el profundo impacto que me causó su primera lectura. Entre otras cosas, te abre las ojos ante la suerte que tienen nuestras generaciones por haber vivido en esta época. Dentro de mi biblioteca “bélica” ocupa un puesto de honor junto a Diario de un marine, Senderos de gloria o Tempestades de acero. Creo que nadie que se considere pacifista o antibelicista puede hacerlo con autoridad sin haber leído obras como Sin novedad en el frente, de la misma manera que nadie que guste del tema bélico puede tener una concepción clara de lo que es la guerra sin este libro.

Memorias de un viejo octogenario (Antonio Florido)

Memorias de un viejo octogenario / Opinión / Crítica / Libros Mablaz

El mundo editorial es difícil. Hay quien dice que todo lo que gira en torno a él tiene más que ver con los contactos y el dinero que con el verdadero talento. El mercado está saturado y para cientos de buenos autores resulta imposible dar a conocer su trabajo. Genialidad que se pierde por el camino. Muchos buenos escritores no tienen más remedio que optar por la autoedición y sacar tiradas mínimas de su trabajo. Si bien en este modesto mercado existe, al igual que en las grandes editoriales, mucha vaciedad y muchos libros sin contenido, no es difícil atrapar pequeñas joyas. Me ocurrió al adquirir Memorias de un viejo octogenario, de Antonio Florido.

Esta novela corta cuenta, con crudeza y sencillez, la historia de Germán, un anciano al final de su vida. El autor nos lleva a una residencia de ancianos y después al hogar del hijo del viejo, donde el hombre se sabe un elemento incómodo: lo que ocurre alguna vez en todas las familias, de lo que nadie quiere hablar. La tristeza de la ancianidad es algo que la mayoría vemos como algo lejano, pero que en este libro nos lo encontramos de frente. La historia está tan perfectamente contada y los sentimientos expuestos con una elegancia tan magnífica que, sin duda, no puedo calificar este libro más que como una pequeña obra de arte, transparente y directa.

Hay una distancia enorme entre la profundidad del texto de Antonio Florido y esos libros tan vendidos rollo Albert Espinosa. Si Memorias de un viejo octogenario hubiese sido escrito por algún escritor reconocido o difundido por una editorial de peso, sin duda nos encontraríamos ante un best-seller que motivaría decenas de artículos en prensa y debates en radio y televisión. Un libro que merece ser leído.

La metamorfosis (F. Kafka)

La Metamorfosis (Franz Kafka). Plutón Ediciones / Opinión / Crítica

La obra más conocida de Kafka, publicada en 1916, ofrece algo que no todos los libros hacen: no quiere contar algo por sí mismo, la propia historia es lo de menos, sino que es el lector quien tiene la responsabilidad de interpretar lo que en él se cuenta. Creo que La metamorfosis es una alegoría sobre la dejación personal, el individuo que se deja caer o que es reducido a la indiferencia por su contexto social; por ejemplo, seguramente todos hemos visto o vivido cómo unos lazos sociales que se refuerzan dejan de lado a una tercera persona: esa es una de las lecturas de este libro.

La metamorfosis se fundamenta en la repentina transformación de Gregorio Samsa, un joven viaje de comercio, que un día amanece convertido en una especie de escarabajo. Kafka no pretende explicar cómo ni porqué se produce este drama surrealista (no es ciencia-ficción), sino que opta por desarrollar la lastimosa indiferencia del protagonista ante su propia situación -me ha recordado a la percepción de si mismo que debe tener un animal maltratado-. Las reacciones que la metamorfosis provoca en Gregorio y en su familia son el fundamento de todas las lecturas que pueden hacerse de este libro.

Se trata de una breve obra metafórica con un potente trasfondo, una crítica social e incluso comportamental, de fácil lectura, que pone en el mismo plano rasgos humanos como la incomprensión, solidaridad y el desprecio. En La metamorfosis, el argumento es sólo una herramienta para desarrollar una reflexión que, supongo, atormentaría al autor. Y realmente, ¿no radica en eso la genialidad?